Una vez que la idea está clara, el siguiente paso es crear la pista. Este es el corazón de la producción musical. Aquí, los productores utilizan una variedad de herramientas, desde instrumentos virtuales hasta grabaciones en vivo, para construir la base sobre la cual se desarrollará la canción. Los beats juegan un papel crucial, ya que definen el ritmo y la energía de la pieza.
Por ejemplo, si se busca un estilo más urbano, se podría optar por ritmos más contundentes, mientras que para una balada suave, los arreglos pueden ser más sutiles. La combinación de elementos como el bajo, la percusión y las melodías ayuda a crear un sonido cohesivo que se sienta auténtico.